Diecinueve
El
regalo del tío Mario
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Dime Huéche[1] ¿ todavía querís
un tocadiscos ?
-
Claro que me gustaría tío, pero es muy caro
-
Güeno, alístate y vamos al centro.
-
Pero tío… a Usted le cuesta tanto ganar ese dinero, que
pienso que ustedes lo necesitan más…
-
Cállate Huéche. No quiero volver a Loreto con la idea
que tenís ganas de una maquinaria y que no te la podís comprar. ¡Vamos al
centro, listo!
( Ding-Dong…
Estupendas ofertas, radios televisores, tocadiscos,
todo para el hogar. Vaya, Vea e Infórmese en « La Casa de
Ding-Dong…
¡Ay! ¿Qué pasa?… Me duele la cabeza… ¿Dolor
de cabeza?
¡MEJOR QUE MEJOR! ¡MEJORAL!
Conozca el ABC de MEJORAL
A ataca el dolor
B baja la fiebre
C calma los nervios
¡MEJOR QUE MEJOR! ¡MEJORAL!!!
Ding-Dong…
Las últimas noticias de esta tarde:
Según las últimas peticiones del
gobierno, que conciernen el crédito bancario…)
-
Huéche, vamos a ir a la Voz que Suena
-
No tío, «
-
Güeno, si es sonora es porque suena ¿no?
El empleado es sonriente,
relamido, lleno de gestos tiernos, de miradas arrolladoras y de conciencia
vendedora.
-
¿En qué podemos servirle, señor?
-
Oye Huéche, mira lo que guste…
-
¡AH, un señor que nos llega del campo! (estos huasos[2]
son muy fortiches)
-
Mire iñó[3] yo quiero hacerle un
regalo al sobrino aquí presente, y el pobre, lo ve Ud…tá tan deslumbrao con
todo que no sabe qué elegir.
-
Mire caballerito, aquí tenemos una gama extensa de radios
portátiles, de pic-ups, ¡ah! esta radio es la última moda, potente, bella,
onda larga y corta…
-
¡No, no iñó! el Huéche quiere un tocadiscos de esos
que se les pone un lote juntos y se cambian solos.
-
Ah, un lote… de discos, claro, un tocadiscos automático.
Un pick-up bellísimo como éste que acabamos de recibir…
-
No, yo quiero algo más macanudo pá él. Uno grandote,
largo, ancho, con cola,¿ve iñó lo que quiero decir?
-
Pero tío yo…
-
NO, no, yo elijo; tú te quedái callao.
-
Tenemos algo que a Ud. le encantará. Síganme por favor.
-
¡Señor Fuentes!, este señor quisiera algo grande y
potente, un tocadiscos… con cola… comprende? (guiño del vendedor, estupor del señor Fuentes)
-
¿Con cola? ¡Entonces el señor quiere un piano!
-
No iñó, quiero un tocadiscos grande y ancho, no quiero
piano.
-
Bueno, pase por aquí por favor…
-
No iñó… a mí me empezó a vender este joven, quiero
que él me atienda. ¡Cuando se empieza a ordeñar una vaca, hay que terminarla!
-
Ah, bueno Ernesto, continúe Ud. atendiendo al señor.
-
(Ernesto calza su sonrisa postiza)
-
¡Cómo no! Bueno… veamos… Ud.tiene aquí un
tocadiscos de marca Phillips para 45, 33 y 78 cilindros megaciclos. Tiene tubos
niquelados, lo que evita la falta de electricidad, pues se le colocan sólo dos
pilas y sigue funcionando… Aquí tiene Ud. otro de marca Schneider, Potencia
del sonido (clic), arreglo en los
agudos y graves (clac), ¡muy buena
sonoridad! robusto (toc-toc), la presentación,
como Ud. puede ver, es refinada, estilizada, de un colorido muy estable, no se
destiñe ni se pone opaco.
-
¿Y el otro se destiñe?
-
No, no quiero decir eso, sólo que hay marcas que utilizan
productos más durables para el exterior … (¿cuánto podrá gastar este huaso?)…
-
Güeno Huéche, te compro el que no se destiñe ¿qué
pensai vos?
-
Yo… no sé… lo encuentro un poco grande…
-
¡Mejor que sea grande! Así no se te perderá en el montón
de libros que tenís en tu pieza. Güeno, lo llevamos ¿Cuánto cuesta?
-
¡Oh, Ud. tiene suerte! ¡Hoy día, es día de ofertas! vale
sólo, y a causa de la oferta, 350.000 pesos. ¿Paga usted al contado?
-
Sí, yo pago siempre al contado. Envuélvalo y lo llevamos.
- ¡Señor Fuentes, prepare la factura por favor! (clientes como estos debieran llegarme diez por día, 10 % para mí, me gané la semana )

Y el tío Mario escarbó en los
bolsillos delanteros y en los traseros del pantalón, en los del interior y
exterior del chaquetón y se acumuló en el escritorio contador una pirámide de
billetes de todos los colores y de todos los tamaños, pirámide sandial,
verdosa y apretujada, cuyo jugo se encontraba en las arrugas del papel codiciado.
El vendedor Ernesto y el
vendedor Fuentes desarrugaron los billetes, formando una tajada de papel impreso,
con la cara seria de Búlnes, con las patillas largas de O’Higgins y las
letras tembleques y medio borradas que clamaban BANCO CENTRAL DE CHILE.
