Cuatro
El Padre José.
El padre José llega en diciembre. Viene para el mes de María. Desde el
primero de diciembre, cuando el padre José desembarca en la estación de Loreto,
la escuela acomoda sus actividades con respecto a la presencia del cura.
El padre llega con su maleta enorme y peluda, con bisagras y hierros en
las cuatro esquinas. Es una maleta robusta. Don Mario dice que es de cuero de
potrillo:
-
Eso sí que vale -
dice - el padre podrá tirarla hasta de la ventanilla del tren y no le pasará
nada. Es una robusta potrilla.
Todos van hasta la estación para cargar la robusta potrilla del padre
José y acompañarlo a casa de doña Elvira.
Doña Elvira se ha levantado de madrugada, antes del canto del gallo,
con el fin de prepararlo todo. El cuarto ya está limpio y perfumado, los
muebles lustrados y el piso encerado. Las enormes cortinas, extraídas del montón
de naftalina que las conserva intactas de un año para otro, yacen colgadas en
las ventanas, aireadas, planchadas y oliendo a agua de rosas.
El padre José viene desde hace ya diez años. La única que ha podido
ofrecerle techo y comida, ha sido doña Elvira. Primero, porque es viuda.
Segundo porque vive en un enorme caserón, rodeado de árboles frutales. Y
tercero porque es muy beata, se sabe todos los rezos de memoria y además sabe
tocar el piano que heredó de sus padres. Y es así como ella y el padre José
han inventado un método eficaz para que todos los analfabetos del pueblo se
aprendan las oraciones cantando.

Para empezar la primera novena doña Elvira contrata a dos jornaleros
que tocan la guitarra y el acordeón. El guitarrista da la pauta y entona con
todos: “Dios te salve Maríaa, llena eres de graciaa, el señor es contigo y
bendita tú erees”, entonces el acordeón se introduce con doña Elvira, quien
con su voz de contralto y un poco tembleque de emoción entona “entre todaas
las mujerees, entre todaas las mujerees” y todos los niños de la escuela
gritan a voz en cuello “Santaa, santa Maríaa, madre de Dios, ruega por
nosotros, por nosotros pecadoores...”
El padre José aprovecha su estadía para que todo lo que tenga que estar conforme con la ley de Dios pueda ser arreglado, o puesto al día. Y es así como en Loreto, el mes de María sirve para celebrar los casamientos, los bautizos, las primeras comuniones, recoger los votos y las mandas para la virgen.

En el sermón de las novenas aprovecha para desatarse
contra la presencia del Toyo, que todavía tiene su animita en el borde de la
acequia.
- ¿Qué
es eso de prender velas y ofrecer flores a un ánima que no existe en la tierra?
¡Si ya está con Dios, y de paso por el purgatorio ¡ ¡Ya no está más por ahí,
vagando por los caminos! ¡ El Señor
lo ha acogido en su seno! ¡Y
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Después trata de convencer a los más para que no adhieran “a la otra
religión, que no es una, es un culto obsceno, traidor, mentiroso ¡los
evangelistas no quieren que
Es la religión de los Vicentes. El padre no los nombra, pero todos
saben que los Vicentes son evangelistas. Estos son más beatos que doña Elvira,
porque se lo pasan rezando y además visten de luto desde que Jesucristo fue
crucificado.
Sus hijos también van a la escuela de la Señorita, primero porque no
hay otra escuela a menos de treinta kilómetros a la ronda y segundo porque
quieren que sus hijos también aprendan a leer y a escribir.
Los niños de los Vicentes no comparten los juegos de los otros niños.
Cuando en el recreo la chiquillería se desparrama, unos para jugar a las
bolitas, otros para hacer bailar el trompo y las niñas para jugar y cantar a la
ronda, los niños de los Vicentes se sientan en un rincón del patio y miran
jugar a los otros. Ignoran todos si les gusta o no jugar, si se los prohíben o
no, o si ya lo sabían de nacimiento que no podían jugar, por ser evangelistas.
Y el padre José truena desde su púlpito que
- “¡los evangelistas no deberían existir, porque no están en la ley
de la Iglesia cristiana!”
Nadie sabe lo que piensan los Vicentes, porque nadie los frecuenta ni les habla. Los hay que opinan que el padre José entona su retahíla cuando está a corto de ideas. Después termina cantando y todos se ponen en la cola para recibir el Santo Sacramento.

El mes de María pasa volando. En diciembre la escuela termina justo con
el comienzo del verano, o el 20 o el 21, el 22 o el 23, depende del día en que
caiga el último día de la semana.
Después llegan las Navidades, aquí se les dicen Pascuas, quizás sea a
causa de los regalos. Pero el viejo Pascuero no suele pasar por los campos de
Loreto. El pueblo está tan retirado que ni el viejo Pascuero sabe que existe; sólo
el padre José y

[1] tubo por donde se aspira la infusión de mate
[2] artefacto donde se hace la infusión de la planta
de mate